Debo admitir que en esto de la fotografía soy un poco friki, llevo unos pocos años haciendo fotos con mi réflex y como la mayoría de vosotros he asistido al boom de la fotografía hecha con smartphones, principalmente gracias al éxito de Instagram. Si bien es cierto que no soy practicante de este tipo de fotografía, más allá de alguna que otra foto “social” u ocasión en la que no llevo otra cámara encima, me resulta interesante este movimiento y más aún dado el peso que ha ganado la cámara dentro de los Smartphones, haciendo que la gente se decida por uno u otro en función de la calidad de esta. Entrar en discusiones sobre qué móvil hace mejores fotos daría para varios artículos, y además esta no suele ser nuestra preocupación más allá de cuando cambiamos de móvil, por lo que a lo largo de estas líneas lo que voy a intentar es que entendáis un poco mejor la fotografía con Smartphones para que así podáis sacar el máximo partido a vuestro dispositivo.

En esta primera entrega, principalmente teórica, os explicaré cómo funciona una cámara digital y en qué se diferencia de la cámara de nuestro móvil. En las próximas semanas llegará la hora de ponerse manos a la obra y poner en práctica lo aprendido, y para terminar hablaré un poco del postprocesado (hay vida más allá de los filtros de Instagram). Una vez dicho esto, ¡comencemos!

El triángulo de exposición

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Imagen obtenida de http://www.molinaripixel.com.ar/

Antes de meternos en la materia que nos ocupa creo que es necesario tener unos conocimientos básicos sobre fotografía en general, y más específicamente en lo que se refiere a la exposición. Como bien sabréis en fotografía la luz lo es todo, la base de una buena foto no es otra que una exposición adecuada. Para lograr esto contamos con los tres parámetros que conforman el también conocido como triángulo de la luz:

  • Velocidad de obturación: a grandes rasgos es el tiempo que “tarda” la cámara en hacer la foto. Podéis identificarlo porque se suele representar como fracciones de un segundo (1/100s, 1/4s, etc) excepto para tomas de larga exposición (1s, 20s, etc). Como es lógico, cuanto más tiempo esté la cámara tomando la foto más luz recibirá, por lo que con una exposición de 1/4s tendremos más luz que con una de 1/200s.
  • Apertura: es la posición que adquiere el diafragma de la cámara y se representa con la letra f. Su función se puede asemejar a la de la pupila de nuestro ojo, que se dilata cuando hay poca luz (para captar la mayor posible) y se contrae en situaciones de mucha luz (para evitar que entre demasiada). En fotografía los valores de mayor apertura se representan con números f pequeños (f/2, f/1.8, etc), pero ojo, no es lo mismo hablar de una apertura f/2 en un Smartphone que en una cámara réflex, ya que este valor depende del tamaño del sensor. Además de esto, la apertura influye de forma significativa en la profundidad de campo de una fotografía, pero esto mejor lo dejamos para otro día ya que como veréis a continuación no nos afecta en nuestro caso.
  • Sensibilidad ISO: es el tercer valor en discordia que define la exposición de una foto y está directamente relacionado con la parte más electrónica de la cámara. Al aumentar el valor ISO lo que estamos haciendo en realidad es amplificar la señal que capta el sensor de la cámara, y como ocurre siempre en electrónica, al amplificar una señal también obtenemos una buena dosis de ruido. El valor ISO por defecto suele ser 100, y a medida que nos alejamos de este valor obtendremos fotos con más luz pero también con más ruido.

Siendo esto así, cada vez que tomamos una foto lo que hace nuestra cámara (en el modo automático, se entiende) es jugar con estos tres parámetros, intentando siempre utilizar el valor ISO más bajo posible para que la foto no tenga mucho ruido. Así mismo, procura que la velocidad de obturación no sea inferior a 1/50s (aproximadamente) para que no salga la foto movida y aleja la apertura de sus valores extremos (por arriba o por abajo) para evitar aberraciones cromáticas debidas a la óptica.

Una vez entendido esto (o no…) ya tenemos suficientes conocimientos para saber qué pasa cada vez que hacemos una foto con nuestra cámara pero, ¿y con nuestro Smartphone?

Las limitaciones de la fotografía con smartphones

Plano de las lentes que componen un objetivo Canon de 400 mm

Cuando compramos un nuevo teléfono móvil una de las cosas que vamos buscando es que no sea un “ladrillo”, cuanto más fino sea y menos pese mejor que mejor. Obviamente esta miniaturización de los componentes tiene un alto precio, y dada su función más “física” (refracción de la luz y demás cosas que se dan en física de Bachiller, apasionante…) la cámara es una de las partes que más se resiente. En un móvil la distancia existente entre el sensor y el exterior es a lo sumo de un par de milímetros, por lo que el diámetro de la lente debe ser pequeño por cuestiones de óptica, es decir, si se colocase un sensor de un diámetro mayor las lentes necesarias para que la fotografía saliese correctamente enfocada y con una calidad decente serían de mayor grosor, necesitando además más distancia entre ellas. En definitiva, si queremos un móvil fino nos tenemos que conformar con cámaras (y sensores) de un diámetro pequeño, que reciben menos luz y sufren más de los problemas de ruido al subir el ISO.

Otra de las partes sacrificadas en las cámaras de los smartphones es el diafragma regulable, por lo que estas suelen ofrecer una apertura fija (sobre f/2 normalmente) impidiéndonos tener control sobre esta característica, cosa que como hemos visto anteriormente tiene bastante importancia sobre la exposición. Así mismo tampoco disponen de un obturador al uso, sino que la obturación se hace de forma digital, aunque esto en líneas generales no nos afecta demasiado más allá de algún que otro efecto curioso.

Entonces… ¿cómo funciona la cámara del móvil?

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Como veis el utilizar “mini-cámaras” tiene sus consecuencias y pese a que no podemos evadirlas totalmente, siempre podemos intentar adaptarnos de la mejor manera posible. El no tener la posibilidad de modificar la apertura del diafragma hace que el triángulo de exposición se convierta más bien en una “linea de exposición”, solo pudiendo jugar con dos de los parámetros, ISO y velocidad de obturación. Pese a que esto en verdad es un fastidio, lo cierto es que aún se pueden lograr buenos resultados en la mayoría de las ocasiones.

Si somos de los que no nos gusta complicarnos demasiado lo más seguro es que para hacer fotos estemos utilizando la aplicación de la cámara que viene preinstalada en nuestro Smartphone. Esta aplicación, por norma general, nos limita aún más las posibilidades a la hora de configurar la cámara y en la mayoría de las ocasiones solo nos permite cambiar el valor ISO, encargándose ella solita de ajustar la velocidad de obturación. Lo normal es que el valor ISO venga configurado en modo “Auto”, por lo que la cámara lo subirá si cree que existe riesgo de que la fotografía salga movida y no tenemos activado el flash. Si por el contrario cambiamos este valor ISO a uno fijo, por ejemplo 200, la cámara aumentará la velocidad de obturación si la luz es pobre (ojo, esto DEBERÍA ser así, pero lo cierto es que en mi bq E5 4G no funciona de esta manera y no baja la velocidad de obturación más allá de 1/8s, imagino que en otros móviles funcionará correctamente). Y en lineas generales esto es todo, ¿sencillo verdad?

En el siguiente artículo pasaré a hablar de la parte más interesante que no es otra que la práctica, ¡no os lo perdáis!

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