Estos días estamos presenciando un espectáculo “grotesco” de la mano de usuarios descontentos con No Man’s Sky,  que andan llorando por todas y cada una de las esquinas de internet poniendo a caer de un burro a la obra de Sean Murray y compañía. Lo cierto es que se veía venir, y el que diga lo contrario es que se encuentra dentro de este grupo de descontentos. La campaña de marketing cortesía de Sony ha sido tan fuerte y enfocada a un público tan generalista que, dado el corte eminentemente “indie” del proyecto, estaba claro que muchos usuarios no tan acostumbrados a esta vertiente del mundo del videojuego actual se iban a llevar un gran chasco. Y entonces en el lado contrario tenemos a ABZÛ.

ABZÛ es un juego independiente creado por Giant Squid, un estudio indie formado por Matt Nava, director de arte de joyas como Journey o Flower, junto con otros integrantes que también  trabajaron en estos juegos. En él encarnaremos a un ser antropomórfico con el que a modo de buzo iremos explorando las profundidades del océano más bello que podáis imaginar.

Debo reconocer que analizar ABZÛ no es fácil, y si lo hiciese de manera convencional no sería justo. Me explico. ABZÛ es un juego que dura poco más de dos horas si se juega “bien” (aunque gracias a los coleccionables un servidor lleva más de 6 horas jugadas), y con jugar bien me refiero a disfrutar de cada rincón que nos ofrece el mundo submarino de Giant Squid. Si nuestro único afán cuando jugamos a ABZÛ es llegar al final dudo que dure mucho más de media hora, y esto unido a que su valor de venta es de 19,99 € seguramente mucha gente se sienta poco más que estafada. Y sin embargo decir esto sería de todo menos justo, y por lo tanto no puedo analizar ABZÛ como analizaría el 99 % de los juegos.

A nivel jugable en ABZÛ no encontraremos grandes retos y de hecho no podremos ni llegar a morir. Nuestro objetivo consistirá en ir avanzando por espectaculares parajes subacuáticos, inundados por cientos de seres vivos, resolviendo sencillos puzles. Bien es cierto que me habría gustado que se hubiese jugado un poco más con la dificultad de estos puzles, pero puede que entonces el juego perdiese ese enfoque contemplativo que tan bien le sienta. Y es que cuando de verdad se disfruta este ABZÛ es cuando más de la mano nos lleva, como en las fases que cogemos una corriente y nuestra libertad de movimiento se ve mermada en pos de un espectáculo visual como pocos. Además de estas fases, el juego también está plagado de otros pequeños momentos destacables, ¿y es que a quién no le gustaría saltar junto a un grupo de delfines o meterse en medio de un banco de miles de peces?

Unido a este espectáculo visual también hay que destacar el excelente trabajo del compositor Austin Wintory, que al igual que hizo con Journey, nos ofrece unas emotivas partituras que nos acompañan a la perfección por nuestro viaje y que sin duda hacen subir enteros al conjunto en general. Y he aquí otra razón por la que decía que ABZÛ se siente más cómodo cuando toma el control casi con totalidad, ya que la música se sincroniza perfectamente con lo que vemos en pantalla y la experiencia es sublime.

Por último me gustaría hacer una pequeña reseña sobre la historia. La forma que tiene ABZÛ de contar su historia también la coge prestada de Journey, mostrándonos enormes mosaicos que vamos encontrando por las ruinas de una civilización antigua (a la que presumiblemente nuestro protagonista pertenece). A partir de aquí se pueden hacer varias lecturas para todos los gustos, desde la versión más tangible como es la de la preservación de la naturaleza y la influencia de las grandes civilizaciones sobre ella, hasta la más filosófica enfocada en el existencialismo. Ciertamente no creo que la historia pretenda ser la protagonista de ABZÛ, ya que más allá de las lecturas que la queramos dar es bastante “simplona”, pero acompaña perfectamente y nos da una excusa para seguir explorando, y sin desentonar un ápice con el resto del conjunto que es más de lo que se puede decir de muchos juegos.

La ópera prima de Giant Squid es un juego pequeño, íntimo, alejado de las grandes portadas y desconocido para todo aquel que no le interese lo más mínimo el panorama independiente. Y es por eso que, al contrario que No Man’s Sky, está recibiendo tan buenas críticas. Sabe lo que es y a quién va dirigido. Si esperáis un juego convencional, con una jugabilidad endiablada y una historia vibrante, aquí no lo vais a encontrar. Si buscáis una experiencia diferente, relajada y artísticamente impresionante, bienvenidos al mundo submarino de ABZÛ.

NOTA: he dicho que no iba a analizar ABZÛ como el resto de juegos, pero para no “romper” la plantilla de la web voy a finalizar poniéndole una nota numérica orientativa.

Análisis ABZÛ
ABZÛ es el primer juego del estudio Giant Squid con Matt Nava al frente, director de arte de Journey. En él exploraremos las profundidades del océano más rico jamás creado
Apartado Gráfico10
Sonido 10
Jugabilidad8
Diversión8
Positivo
  • Posiblemente el juego más bonito de los últimos años
  • La genial banda sonora de Austin Wintory
  • Alta rejugabilidad gracias a los coleccionables
Negativo
  • No es un juego para todo el mundo
  • Puzles demasiado sencillos
  • ¡Quiero un modo foto!
9NOTA FINAL

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