El juego que fue lanzado en la App Store de Nueva Zelanda hace aproximadamente un mes ha sido publicado oficialmente en todo el mundo. La mítica saga de EA se renueva en plataformas móviles con un juego que prometía (sí, en pretérito) bastante en todos los sentidos: gráficos semejos a las versiones de escritorio, construcciones espectaculares, interactividad con jugadores de todo el globo -incluso con tus amigos de Facebook- etc. Sin embargo, el gran pero de esta apuesta de la empresa estadounidense es el que viene siendo últimamente en los juegos de este estilo: el FreeToPlay.

He tenido la suerte -o desgracia- de probar el juego en mi iPad durante unas semanas antes de ser lanzado en todas las tiendas y, muy a mi pesar, la filosofía de los micropagos arruina totalmente la experiencia del juego. Si bien al principio disponemos de bastantes recursos para construir edificios y mobiliario, tras haberlos gastado el avance del juego se vuelve casi nulo y muy monótono. Tiempos de espera eternos para generar materias primas, precios desorbitados para comprar créditos, construcciones que requieren una gran cantidad de recursos (lo que duplica el tiempo de espera mientras se generan las materias primas y los productos)…

Además de lo ya mencionado, cabe destacar la poca variedad de edificios que hay disponibles, si bien no son elegibles los que son residenciales, lo que provoca que todas las ciudades sean muy parecidas. Tampoco podremos elegir el terreno a construir -como en las versiones de ordenadores-, e incluso tendremos que expandirlo (a cambio de recursos o créditos, por supuesto) si queremos seguir agrandando nuestra ciudad. Las carreteras por ejemplo, aun siendo gratis en su construcción, tendremos que pagar para su mejora si queremos que el tráfico no se congestione; además no permite la creación de rotondas o carreteras ovaladas. Todo esto está basado en el avance por niveles que nos limita casi de forma total en cuanto a la construcción de edificios (literalmente, pues tenemos un límite de construcción en cada nivel).

En definitiva, un desastre a nivel de jugabilidad; si pretendían hacer pasar un buen rato a los jugadores mientras construyen ciudades inimaginables, han conseguido todo lo contrario (siempre y cuando no queramos dejarnos el sueldo).

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