Después de más de 4 meses utilizando la Surface Pro 3 ya era hora de hacer un análisis de este magnífico dispositivo. Se trata del último modelo de la familia Surface Pro, en mi caso el modelo con procesador i7, 8GB de memoria RAM y 256GB de disco duro, un ordenador con forma de tablet que, como bien nos dice Microsoft, puede sustituir nuestro portátil sin ningún problema.

¿Es una tablet? ¿Es un portátil? ¡No, es una Surface!

Yo creo que la mejor forma de definir la Surface Pro 3 es como una tablet con la potencia de un portátil. O un portátil con forma de tablet. Lo que está claro es que tenemos lo mejor de los dos mundos, aunque lógicamente también nos dejamos cosas por el camino, no se puede tener todo.

Tenemos un dispositivo muy ligero y manejable, pero sin renunciar a un hardware potente. El soporte que nos permite apoyarlo en la mesa ha evolucionado desde sus anteriores versiones y ahora cuenta con una bisagra que permite un ajuste continuo, llegando a conseguir un ángulo de prácticamente 180 grados. Los botones tienen un tacto muy bueno, construidos del mismo material que el resto del cuerpo, magnesio.

Una de las características más útiles heredada de las tablets es la posibilidad de bloquearla de la misma forma que bloqueamos nuestro smartphone. Si presionamos el botón de encendido situado en la parte superior veremos como la pantalla se apaga, dejando el dispositivo en suspensión. De esta forma no gastará apenas energía y podremos iniciarla de nuevo de forma inmediata. Si pasa mucho tiempo en este estado llegará un momento en el que se hibernará apagándose por completo, tardando poco más de 5 segundos en iniciarse tal cual la dejamos.

Pero el hecho de no contar con una base como en los portátiles convencionales también tiene sus inconvenientes. Si estás acostumbrado a utilizar el ordenador apoyado sobre las piernas seguramente te lleves una decepción, ya que aunque se puede utilizar sin demasiados problemas, dependiendo de cómo pongáis las piernas – sobre todo si sois de los que no paráis de dar vueltas cuando estáis en el sofá – puede que no consigáis mantener el dispositivo en pie. Es el precio a pagar por tener dos dispositivos en uno, pero por lo demás ninguna queja.

Potencia que puede con todo

Ahora matizaremos un poco esta afirmación, pero en términos generales podríamos decir que la Surface Pro 3 puede con lo que le eches. Con ella podremos desde navegar por internet o editar documentos de Office, hasta utilizar programas de edición de vídeo o ejecutar juegos de última generación como ya os explicamos en un artículo. Hasta el día de hoy no he encontrado un solo programa que no me haya funcionado o se haya ralentizado, incluso haciendo uso de la multitarea con varios procesos al mismo tiempo.

En mi caso utilizo Photoshop a menudo, varias pestañas del navegador abiertas, incluso programas de edición de vídeo al mismo tiempo y el ordenador va fluido y sin problemas. Desde que lo tengo nunca se ha quedado pillado, algo que siempre ha sido común en Windows, excepto cuando instalé la preview de Windows 10, lógico al tratarse de una versión en desarrollo.

SurfacePro3-portada

En el apartado de los juegos es donde hay que matizar. Es verdad que puede con juegos de última generación, pero no con todos. Hay ciertos títulos como Need For Speed Rivals o Far Cry 4 que van demasiado lentos. Pero en general, y más si nos vamos a títulos de la pasada generación, no tendremos ningún problema para disfrutar de una buena partida allá donde vayamos.

Un hardware que no le cabe en el pecho

El responsable del gran rendimiento que ofrece la Surface es sin duda su hardware, aunque el gran trabajo de Microsoft con Windows 8.1 también ayuda en gran medida. Tenemos varias opciones de compra en las que podremos elegir procesador, memoria RAM y capacidad del disco duro.

ModelosSurfacePro3

Como veis contamos con procesadores Intel de portátil y hasta 8GB de memoria RAM, un hardware que no es fácil de ver en dispositivos de este tipo y que ofrece un rendimiento muy bueno. Pero sin duda una de sus mayores ventajas es el disco duro SSD. Es bien sabido que los discos duros son el cuello de botella que no deja a los ordenadores sacar todo su potencial, pero gracias a la gran velocidad de lectura y escritura de los discos de estado sólido este problema de minimiza muchísimo. El dispositivo se enciende en apenas 5 segundos y aplicaciones pesadas como Photoshop, que en mi anterior ordenador se iniciaba en más de 15 segundos, en la Surface lo hace en 3.

La inclusión del SSD y el bajo consumo que ofrecen los procesadores de Intel permiten que si no exigimos demasiado al ordenador este se mantenga en completo silencio. Para tareas como editar documentos de Office, navegar por internet o realizar algún retoque en Photoshop la Surface no encenderá su ventilador.

SurfacePro31

En el apartado de la batería también obtenemos un buen resultado, aunque no tanto como con otros dispositivos como el Macbook Air. Eso sí, no podemos considerar esto como un punto negativo ya que es lógico debido a su tamaño y peso. Si nuestro uso se basa en Office, navegar por internet y alguna tarea sencilla podemos llegar a conseguir unas 8 horas de uso, tiempo más que suficiente para la mayoría de jornadas de trabajo fuera de casa.

Pantalla excelente, sonido aceptable

La pantalla cumple a la perfección, ofreciendo una resolución increíble, buenos colores y un brillo que al máximo puede llegar incluso a molestar. El tamaño y la relación de aspecto además me parecen de lo más acertados, aunque esto ya son gustos personales y cada uno tiene sus preferencias. Su resolución 2K contenida en 12 pulgadas hace que todo se vea muy nítido y que trabajar con documentos de texto o imágenes sea una gozada.

SurfacePro3-Pantalla

La sensibilidad y precisión de la pantalla multitáctil de 10 puntos también es excelente, pudiendo movernos por la interfaz de escritorio de Windows sin demasiados problemas. Todo responde de forma fluida a nuestras interacciones, sin ningún tipo de retraso.

El sonido no sale tan bien parado, aunque también tiene su punto fuerte. El volumen y la calidad no son especialmente buenos, sobre todo si lo comparamos con otras opciones del mercado, pero el hecho de que sus dos altavoces estéreo estén situados en la parte frontal es un extra que se agradece cuando estás consumiendo contenido multimedia.

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Para finalizar con este apartado contamos con dos cámaras, una delantera para realizar videoconferencias y otra trasera que sinceramente tiene muy poca utilidad. No hay mucho que comentar, las dos cámaras ofrecen una calidad notable para videoconferencias, pero nada destacable. Además, una tablet de 12 pulgadas no vamos a utilizarla como cámara de fotos, por lo que tendremos suficiente con lo que nos ofrece.

Tus dos aliados, el teclado y el lápiz

Empecemos por el teclado. Es el encargado de convertir la Surface de tablet a portátil, además de proteger su pantalla cuando vayamos a transportarla. Acoplarlo es tan sencillo como acercar el ordenador al conector magnético y ver como automáticamente se queda encajado en su sitio. Su reducido tamaño y la ausencia de espacios entre las letras puede hacer pensar que será incómodo y difícil de utilizar, pero nada más allá de la realidad. Cuando llevas utilizándolo unos días te acostumbras y no encuentras ningún problema en su uso.

Las teclas iluminadas se agradecen al utilizarlo a oscuras, así como los actuadores mecánicos que invitan a seguir escribiendo por su buen tacto y recorrido. A esto se suma las dos posiciones en las que podemos colocarlo, totalmente plano o con una pequeña inclinación gracias a la banda magnética situada en su borde superior.

Su reducido tamaño hace que el touchpad no sea demasiado cómodo, tanto por su tamaño como por la poca sensibilidad al tocarlo. Eso sí, prefiero que hayan sacrificado en este apartado antes que en el teclado, ya que esto puede solucionarse con un ratón.

Y por fin llegamos al lápiz táctil, el gran añadido que hace de la Surface Pro 3 el dispositivo perfecto. Con él podremos tanto navegar por el sistema operativo como si de un ratón se tratara, como dibujar y tomar apuntes de forma natural. La sensibilidad que nos ofrece es increíble, detectando la posición del lápiz incluso antes de tocar la pantalla. Además podremos ejercer distinta presión, lo que se traducirá en un trazo más o menos gordo dependiendo de la fuerza con la que hayamos apretado.

Y junto a esto tenemos OneNote, una aplicación de Microsoft especialmente diseñada para su uso con este tipo de lápices. Nos permite crear una serie de libretas donde podremos tomar apuntes, notas o dibujar lo que queramos, sincronizándose en la nube con nuestra cuenta de Microsoft y pudiendo disponer de todo lo que hagamos en cualquier sitio. Desde que la compré tomo los apuntes de la universidad en la Surface y, aunque al principio cuesta un poco acostumbrarse a la falta de rozamiento, a los pocos días ya se escribe como si fuera papel.

OneNote-SP3

La comodidad a la hora de escribir se ve potenciada por la posibilidad de apoyar la mano en la pantalla al escribir. Cuando la Surface detecta que estamos utilizando el lápiz desactiva la respuesta de la pantalla táctil a la mano, por lo que podremos apoyarla sin problemas y escribir de una forma natural.

Conexiones escasas pero suficientes

Si pensamos en un portátil, la Surface Pro 3 tiene muy pocas conexiones. Pero si en cambio pensamos en una tablet tenemos un dispositivo con una muy buena conectividad. Contamos con un solo USB 3.0, lo que en ciertas ocasiones puede suponer un problema pero que se pude solucionar fácilmente con un HUB y el uso de un ratón bluetooth para no ocupar el tan preciado puerto. Y tranquilos, que no necesitaréis adaptadores para conectar una simple memoria USB.

Tenemos también un puerto Mini DisplayPort con el que podremos conectar una segunda pantalla mediante un adaptador. Además tenemos en la parte trasera, oculta tras la peana, una ranura para tarjetas microSD. Por último, el conector de corriente se acopla mediante imanes en cualquiera de las dos posiciones posibles, como viene ya siendo común. No creo que la mayoría de usuarios tenga problemas con la conectividad, ya que lo más imprescindible es el USB.

Conclusiones

Estoy más que satisfecho con la Surface Pro 3. Es un dispositivo que destaca por su gran portabilidad y rendimiento, además de su versatilidad al poder utilizarlo como tablet y como ordenador portátil. Si bien es cierto que el precio no es demasiado llamativo, el gran trabajo realizado en la integración de un hardware potente en un cuerpo tan pequeño es algo que se paga. Y el resultado no puede ser mejor, superando con creces la usabilidad de los anteriores modelos gracias a su mayor pantalla, resolución y relación de aspecto.

En ningún momento de los 4 meses que llevo utilizándola he echado de menos tener un portátil clásico, es más, desde que la tengo me he ahorrado tener que llevar los apuntes de la universidad en la mochila. Todo lo tengo en OneDrive y los tomo directamente en el ordenador como si fuera una libreta.

Sinceramente, creo que es la mejor compra que podría haber hecho, tanto que me es imposible sacarle ninguna pega suficientemente importante como para no recomendarla. Ahora me gustaría saber también vuestra opinión y experiencia, ¿qué os parece este dispositivo?

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