El pasado domingo Samsung presentó sus nuevos dispositivos Galaxy S7 y S7 Edge. A estas alturas seguro que ya conocéis todas sus especificaciones y novedades, por lo que en este artículo nos centraremos en lo importante y lo que nos llamó la atención, tanto de los terminales como del evento al que pudimos asistir.

Si empezamos por el evento, nada más entrar ya nos llevamos la primera sorpresa cuando nos encontramos unas gafas de realidad virtual Galaxy Gear VR en cada una de las sillas, que durante la presentación usamos para descubrir el diseño del S7 de una forma muy especial. Si tuviera que resumir el Unpacked con una palabra, sería impresionante. La puesta en escena, el sonido, la disposición de las sillas, la comida… En fin, una mejora con respecto al año anterior al nivel de las mejoras que ha sufrido el nuevo buque insignia de la compañía.

Respecto a los terminales, la primera alegría nos la llevamos con la batería, ya que han optado por incluir 3000 mAh en el S7 y 3600 mAh en el S7 Edge, lo que sin duda augura una muy buena autonomía. Esto contrasta con la estrategia totalmente opuesta de LG con su G5, que reduce la capacidad de su batería en 200 mAh respecto a su predecesor. Está por ver si el Snapdragon 820 y los avances en otros componentes consiguen mantener o incluso aumentar la eficiencia a la hora de gestionar el consumo, pero lo que está claro es que Samsung ha ido a lo seguro, ofreciéndonos un aumento de autonomía tanto por capacidad de la batería como por consumo del hardware. Además, la tecnología Always On que también han incluido ambas compañías tiene más sentido en los Galaxy gracias a la tecnología Super AMOLED. Y lo que llama la atención es la inclusión del clásico microUSB, dejando de lado el tipo C que está empezando a extenderse.

La cámara también ha sufrido grandes mejoras, sobre todo en el Autofocus. Gracias a una nueva tecnología que utiliza todos los pixeles del sensor para realizar el enfoque, ahora podemos enfocar un objeto de forma prácticamente inmediata. Esto es lo que nos contaron durante la presentación, y os puedo asegurar que es totalmente cierto. Tras el evento pudimos probar ambos dispositivos y el enfoque se ajustaba tan rápido que es prácticamente imposible capturar una foto sin que se haya enfocado. También llama la atención el uso de un focal 1.7 y pixeles más grandes con el objetivo de mejorar las fotos nocturnas, aunque falta por ver qué tal se comporta en condiciones de buena iluminación respecto a sus competidores directos. Para terminar, un detalle que me ha gustado mucho es la forma de utilizar el enfoque manual. Cuando estamos modificando la distancia de enfoque la aplicación de cámara hace un zoom a la imagen para que podamos realizar dicho ajuste de una forma más precisa. Sin duda es algo que si estás acostumbrado a utilizar en otros dispositivos sabrás apreciar.

En temas de diseño es donde encontramos quizá menos diferencias, por lo menos a simple vista. Pero si nos fijamos bien las diferencias son bastante importantes, empezando por la cámara, que ahora está prácticamente a la altura de la parte trasera. Además, la curvatura que ya vimos en el Note 5 ha sido heredada en la trasera de sus hermanos pequeños, ofreciendo una mejor ergonomía. Para terminar, Samsung ha vuelto a dotar a sus nuevos dispositivos con resistencia al polvo y al agua y ranura para tarjetas de memoria, por lo que podremos estar tranquilos si nos lo llevamos a la piscina este verano y queremos llenarlo de fotos.

Y esto es todo, ahora os toca a vosotros opinar. ¿Qué os ha parecido? ¿Esperabais más cambios?

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