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Overclock a tu gráfica Nvidia: cuántos FPS ganas realmente y cómo hacerlo

Publicado el 27 de julio de 2026
Tarjeta gráfica Nvidia ilustrada con un indicador de velocidad subiendo, sobre fondo verde de marca.
Resumen de Core

Resulta que tu gráfica se guarda unos FPS y no te los da, así, por prudencia. Sacárselos es gratis, se hace en una tarde y lo peor que puede pasar es que se te cierre el juego y tengas que bajar un poquito. Dentro tienes el paso a paso y la trampa de la memoria, que es de las buenas, porque te deja convencido de que has ganado mientras vas para atrás.

La velocidad que tiene configurada tu gráfica de fábrica no está optimizada para tu unidad concreta. Nvidia y el fabricante de la tarjeta fijan esa cifra pensando en el peor caso de toda la cadena de montaje: la que peor refrigera, la que se llevó el peor chip de la tanda. Como todas las del mismo modelo salen con ese número prudente, la tuya casi seguro aguanta algo más. Hacer overclock a una gráfica Nvidia es subirle ese tope.

Llegados aquí, lo que piensa casi todo el mundo es "¿y no se me va a quemar?". Pues no. Las gráficas Nvidia modernas se protegen solas. Si le pides más de lo que aguanta, la tarjeta baja la velocidad por su cuenta, o como mucho el juego se cierra o el PC se reinicia. Nada de humo ni de tarjeta frita.

Y el susto se deshace solo. Apagas, quitas el ajuste y todo vuelve a su estado original.

¿Cuantos FPS extra puedo conseguir?

Entre un 3% y un 7% más. Esa es la horquilla que sale en las pruebas medidas, por muchos vídeos que prometan ganancias increíbles. Si un juego te va a 100 FPS, lo dejas rondando los 103-107.

Se nota, ojo, sobre todo si estabas justo por debajo de los 60 FPS y ese empujón te lleva por encima. Pero no esperes duplicar nada.

3-6%Lo que gana una RTX 40 al hacerle overclock, según las pruebas de TechPowerUp.
13%Lo que ganaba una GTX 1080 de 2016. Cuanto más atrás vas, más margen escondido hay.

Hay una expectativa muy repetida que conviene bajar, y es la de que una tarjeta de hace dos o tres generaciones va a ganar mucho más. Entre las RTX 30 y las RTX 40 la diferencia es mínima, ambas se mueven en ese 3-7%. El salto grande solo aparece si retrocedes hasta las GTX 10 y anteriores.

Qué programas necesitas para hacer overclock

No hace falta comprar nada. Solo dos programas gratuitos, MSI Afterburner y un benchmark con el que comprobar que la tarjeta aguanta.

MSI Afterburner es la herramienta que usa prácticamente todo el mundo para esto. Sirve para cualquier gráfica, aunque lleve MSI en el nombre, y es donde tocarás los controles del overclock.

Interfaz de MSI Afterburner

El segundo es algo con lo que poner la tarjeta a trabajar duro para probar si aguanta. Te vale un benchmark gratuito, un programa que pone la gráfica al 100% para medir cuánto rinde, como Heaven o Superposition de Unigine. También sirve un juego exigente que ya tengas y puedas dejar corriendo un rato.

Cómo hacer overclock a tu gráfica Nvidia paso a paso

Vas subiendo la velocidad muy poquito, compruebas que sigue estable y solo entonces subes otro poco. Nunca de golpe. Así, cuando algo falle, sabrás exactamente en qué punto te pasaste y solo tendrás que dar un pasito atrás.

Antes de tocar la velocidad conviene abrirle el grifo a la tarjeta. En Afterburner verás dos controles llamados Power Limit, límite de energía, y Temp Limit, límite de temperatura. Súbelos los dos al máximo. Eso no acelera nada por sí solo, solo le da permiso a la gráfica para gastar toda la energía que puede y no frenarse antes de tiempo cuando la aceleres.

1 Sube las barras deslizantes de Power Limit y Temp Limit al máximo y pulsa el botón de aplicar (el botón de tic o Apply). Así le das margen a la tarjeta antes de empezar.
2 Sube el Core Clock, la velocidad del chip principal, en +50 MHz, aplica, y deja el benchmark o el juego corriendo 5-10 minutos. Si no se cierra nada ni ves fallos visuales raros en pantalla, vas bien (más abajo te digo exactamente qué buscar).
3 Sigue subiendo el Core Clock en saltos pequeños, de +25 MHz cada vez, con otra tanda de prueba de 5-10 minutos después de cada subida. Cuando algo falle, baja ese último salto. Ese es tu límite estable del núcleo.
4 Ahora repite lo mismo con el Memory Clock, subiéndolo en saltos de +50 a +100 MHz y probando cada vez, hasta encontrar su límite.
5 Cuando tengas los dos números que aguantan bien, guarda el perfil en Afterburner y activa la casilla "Apply overclocking at system startup" en los ajustes. Si no, se te borrará cada vez que apagues el PC.

Nunca subas núcleo y memoria a la vez. Si mueves las dos y algo falla, no tendrás forma de saber cuál de las dos tuvo la culpa. De una en una se tarda más, pero es la única manera de enterarte de lo que está pasando.

Apunta en un papel o en el móvil los números que vas probando y si aguantaron o no. Parece una tontería, pero cuando lleves un par de horas subiendo y bajando vas a agradecer tener claro cuál fue el último valor bueno.

La señal que tu gráfica te esconde a propósito

Que el PC no se cuelgue no significa que el overclock esté bien. Hay tres señales de que te has pasado y la tercera no la ve casi nadie, porque la propia tarjeta se encarga de taparla.

Las dos evidentes no tienen misterio. Si el juego o el benchmark se cierran solos, o si la pantalla se pone negra y el equipo se reinicia, te has pasado. Sin drama, quitas el último salto que diste y listo. También pueden aparecer artefactos, que son fallos visuales raros como puntitos de colores, líneas o texturas que parpadean donde no deberían.

Representación de los distintos tipos de artefactos gráficos principales

La tercera es la que engaña, y tiene que ver con la memoria. Las tarjetas con memoria GDDR6 y GDDR6X, o sea las RTX 30 en adelante, hacen algo muy suyo cuando fuerzas la memoria de más: detectan los errores de transferencia y reenvían los datos hasta que llegan bien. El mecanismo se llama Error Detection and Replay. Por su culpa no ves cuelgues ni artefactos, no ves nada raro. Lo que pasa es que esos reenvíos constantes se comen ancho de banda y el rendimiento baja en silencio.

O sea que subes la memoria esperando ganar FPS y los estás perdiendo sin enterarte. Por eso los artefactos son buena pista en tarjetas antiguas y casi inútiles en las modernas.

Se pilla con el propio benchmark. Apunta la puntuación que sacas antes de tocar la memoria y compárala después de cada subida: si mejora, sigue; si baja o se queda igual, te has pasado por mucho que todo parezca ir bien.

La regla de oro de la memoria: si subes su velocidad y el rendimiento baja, no es que no ganes nada, es que estás perdiendo. Más MHz no siempre es más FPS.

Eso sí, dos pasadas seguidas nunca dan el número exacto. Lo que buscas es una caída clara, no una diferencia de un punto o dos.

Qué hacer si el PC se reinicia o el overclock desaparece

El cierre o el reinicio que ya vimos se arregla bajando 25 o 50 MHz el último valor que tocaste. Si venías muy agresivo, quita todo y empieza otra vez con saltos más cortos. Nada más.

Otra queja habitual, "mi overclock desaparece cada vez que apago el ordenador", ni siquiera es un fallo. Afterburner no guarda los ajustes por su cuenta: hay que guardarlos en uno de los perfiles y activar la casilla que los aplica al arrancar Windows.

Lo de la temperatura ya es otra cosa. Si la tarjeta se te pone por encima de unos 83-85 °C de forma sostenida, el overclock está pidiendo más de lo que tu refrigeración puede disipar.

Ahí la tarjeta no corre peligro, ojo. Los límites de protección de Nvidia están bastante más arriba, sobre los 90 °C. El problema es otro: a esa temperatura la gráfica ya empieza a recortar velocidad sola, así que el overclock deja de servirte de nada.

Antes de rendirte prueba lo fácil, que es limpiar el polvo de los ventiladores y mirar si tu caja tiene un flujo de aire decente. Si sigue igual de caliente, baja el overclock, que no compensa tener la gráfica ahogada por dos FPS.

¿Y si la ganancia te parece ridícula después de toda la tarde? No lo has hecho mal. Un 4% es exactamente lo esperable en cualquier RTX, y aquí toca decirlo claro: en las tarjetas de las últimas generaciones el overclock es más un ejercicio de curiosidad que una mejora que vayas a notar jugando.

Con esas tarjetas lo que sale a cuenta es darle la vuelta al planteamiento. En lugar de pedirle más velocidad, le pides que haga lo mismo gastando menos energía, y acabas con una gráfica igual de rápida pero más fría y más silenciosa. Eso es el undervolting. A las Nvidia modernas les sobra poco margen de velocidad y bastante de ahorro, así que suele rendir más.

Así que la respuesta a la pregunta del principio, esa de si tu gráfica se está guardando FPS, es que sí, pero muchos menos de los que te habían contado. Cacharrea una tarde si te apetece el proceso, que engancha y no vas a romper nada. Solo que cuando termines y veas cuatro fotogramas más, ya sabrás que el juego era ese, no el premio.